El mundo está viviendo una de las peores crisis energéticas de su historia contemporánea.
No voy a utilizar estas líneas para mencionar datos y cifras que validen esta afirmación. No lo haré porque absolutamente nadie la pone en duda. Desde el más humilde dominicano “de a pie” hasta el más encumbrado empresario, todos sabemos lo grave de la situación de suministro energético y precios mundiales de los combustibles fósiles.
Prefiero ocupar mi tiempo en llamar la atención al hecho insólito de que la República Dominicana permanece impávida ante este alarmante entorno. Hago esta conclusión simplemente observando la inacción de algunas de las instituciones que forman parte del denominado “Gabinete Energético”.
Es tiempo de que el Gabinete Energético se “encienda”, eche a andar y dé luz a la ciudadanía en general sobre cuales son sus propuestas ante la acuciante necesidad de acciones concretas e inmediatas para paliar los efectos de los precios del petróleo en un país en que la generación eléctrica reside en un 85% en la utilización de combustibles fósiles, la mayoría derivados del petróleo.
Ante la falta de una única figura que represente el Gabinete Eléctrico y que brinde coherencia y liderazgo a los planes del gobierno en este sector, vemos como las entidades que allí se dan cita anuncian cada una de ellas planes por separado y opiniones a veces contradictorias, demostrando así la falta de integración bajo una sombrilla organizacional única que delimite el camino que debe seguir la administración del Presidente Fernández en lo que respecta a la energía.
El episodio más típico quedó demostrado hace pocos días, donde desde la Comisión Nacional de Energía (CNE) se tilda al sistema eléctrico como una vergüenza para el país, como si no fuera esta institución responsable de los éxitos o fracasos que presente este segmento del sector energía. En otras ocasiones, la Superintendencia o funcionario de las empresas distribuidoras son los que han hecho anuncios y comentarios que contradicen el discurso de las autoridades de la CDEEE y viceversa.
No es posible que el gobierno anuncie sin mayores explicaciones la permanencia del status quo de Enero 2006 en un escenario desafiante e incierto como el que estamos viviendo. En Enero 2006 el precio del barril de Fuel Oil y principal componente de la tarifa eléctrica, era de unos 46 US$/Barril. Para el mes de Agosto del 2008 el precio de este combustible rozaba los 100 US$/Barril. La fórmula de ayer ya no nos sirve. Los recursos para seguir subsidiando no son suficientes y no pueden serlo cuando hay incremento en los costos de más del 100%.
Recuerdo a un antiguo profesor que suele decir “llegó la hora de abandonar los viejos paradigmas que nos llevan al círculo vicioso”. Llegó la hora de terminar con la parálisis gubernamental que delata el CONEP en su diagnóstico de la economía y que muy bien explican el por qué de las inacciones gubernamentales en el sector.
Resulta necesario que se produzca una sacudida. Una sacudida que despierte del letargo al adormilado Gabinete Energético y que brinde nuevas fuerzas a sus motores.
¡Necesitamos un Gabinete Energético encendido! Un Gabinete que anuncie con coherencia y responsabilidad los planes de acción y que cuente con el poder político suficiente para imponer dichas medidas a través de las instituciones que forman parte del mismo, al tiempo que vaya sumando voluntades junto a la población para que la ciudadanía asuma compromisos de ahorro energético que también les sean exigibles.
Para hacer frente a esto, resulta imprescindible contar con una fuerte institucionalidad del Sector Energético que pueda responder a estas demandas, brindando coherencia a instituciones dispersas que hoy en día están ubicadas bajo distintas Secretarías de Estado, otras son oficinas descentralizadas y otras funcionan como empresas estatales. Lamentablemente este nuevo marco legal tomará tiempo discutir y aprobar.
Mientras eso ocurra, mi opinión es que el Poder Ejecutivo debe nombrar a un funcionario o una institución como responsable de toda acción estatal respecto al tema energético, y que las demás instituciones, comisiones y demás entidades del gobierno tengan la obligación de rendirle cuentas.
El Presidente Fernández debe encargar a este “ministro especial” el desafío de encontrar el botón donde encender el gabinete energético, mantenerlo encendido y lograr que todas sus partes marchen a una voz y por el mismo camino que esta vez si comparto que sea el mismo que nos prometieron en campaña: el camino del progreso!