jueves, 7 de abril de 2011

Mi breve encuentro con Juan Bosch



Hasta ahora he podido saludar personalmente a 3 Presidentes de la República, dos de ellos en pleno ejercicio del poder y uno de ellos como ex-Presidente, siendo el de este último el que más me haya impactado, llegando incluso a recordar muchos de los detalles de aquel fugaz encuentro hasta el día de hoy, más de 20 años después.

Corría el mes de Febrero del 1991, cuando una tarde mi papá me pregunta si quiero acompañarlo al Periódico Hoy, en el cual laboraba desde su creación una década atrás.

Para mí, que a la sazón tenía unos 13 años, todo paseo suponía una aventura, así que accedí gustosamente a visitar aquel lugar de trabajo que formó parte de alguna forma de mi infancia: la redacción del períodico con su dinámica característica y hasta la cual se colaba el particular olor de la imprenta, la cafetería de Polibio de la Cruz, el almacén de Chacho, los pastelitos que llevaba otro periodista para vender a hambrientos colegas que laboraban en horario nocturno, el ruido de las máquinas de escribir Olympia... Todo esto formaba parte de una visita normal al trabajo de papá. Sin embargo, lo que no esperaba era lo que sucedió cuando nos íbamos de regreso a casa.

En el parqueo del Periódico nos encontramos con el Profesor Juan Bosch, quien se aprestaba a visitar dicho diario y al toparnos con él, mi padre lo saluda muy cordialmente y me presenta orgulloso como su segundo hijo. Es aquí que se produce el momento que quedó grabado en mi mente desde ese entonces.

El Profesor Bosch ajusta sus gruesos lentes y me mira con simpatía a la vez que me toma del brazo derecho y me separa de mi padre y de una pequeña comitiva que lo acompañaba, acercándome al lado del perenne Peugeot de Don Cuchito que siempre estaba a la entrada del periódico. Estando fuera del alcance auditivo de mi padre, Don Juan me dice en voz baja "no le digas a nadie lo que te voy a decir: quiero decirte que tienes mucha suerte de tener un padre como el tuyo, tu padre es un gran hombre".

Realmente no recuerdo qué respondí a semejante mensaje que no esperaba ni por asomo, lo que sí recuerdo es que papá me preguntó unos minutos después qué me había dicho Bosch y respondí que era un secreto que no podía compartir. Papá rió como solía y dijo "está bien", encogiéndose de hombros con desenfado.

Esa noche cuando llegué a casa, recuerdo que marqué en un calendario que tenía pegado en mi gavetero, el día que había conocido a uno de los hombres más importantes de la política en la República Dominicana. En especial, retumbaba en mis oídos el mensaje sobre mi padre y que no podía decirle a nadie!.

Recuerdo que estaba tan emocionado de esa experiencia que le conté a todo mundo que conocía (quizás 5-6 personas) a quién nos habíamos encontrado pero sin embargo, no le dije a nadie lo que me había "confiado!. Bueno, en mi defensa debo decir que un presidente o ex-presidente no es alguien que se ve todos los días, máxime si uno tiene 13 años recién cumplidos, y yo obviamente no podía defraudar su confianza. Creo que hasta este minuto no le había confesado a nadie aquel importante mensaje.

Todavía a veces pienso en qué habrá impulsado al Prof. Bosch a dedicar unos segundos de su tiempo al simple hijo de un periodista y en especial me pregunto si habrá por lo menos imaginado el efecto que tuvieron sus palabras en la influenciable mentalidad de un niño en el trayecto de convertirse en joven, tanto así que aún 20 años despues, en otra etapa de su vida, en la que se apresta a ser padre, quisiera que algún día cuando transite por estas calles de Dios de la mano de mi hija o hijo y tengamos un encuentro casual como este, alguien le de el mismo mensaje que él me dió a mí en este breve pero muy especial encuentro.

Muchas gracias Profesor Bosch! Guardé su secreto por muchos años, ahora es tiempo de que el mismo sirva a otras personas, al igual que me sirvió a mi.

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