sábado, 7 de noviembre de 2015

Las Trampas del Petróleo Barato

Si bien es cierto que la dramática caída de casi un 60% del precio petróleo provee un respiro a la economía dominicana, la República Dominicana debe estar atenta para evitar en cualquiera de las tres trampas que acompañan este nuevo escenario de precios de la energía.


El índice de precios del petróleo WTI (West Texas Intermediate) ha bajado del máximo nivel registrado en 2014 de 105 US$/Bbl a su precio actual de 44.7 US$/Bbl.  A nivel país, esto tiene grandes consecuencias tanto a nivel macro como para las economías de las empresas y hasta de los individuos y familias que componen nuestra sociedad.
Sin embargo, más que describir estos efectos, quisiera enfocar este espacio en describir tres trampas que deben ser evitadas si queremos fortalecer la competitividad y sostenibilidad de los sectores energéticos nacionales con una visión de largo plazo.    Las tres trampas son:

Trampa No. 1: Distraer el foco en resolver el problema eléctrico.
Los niveles de precio de los combustibles se trasladan en menores precios de venta de las generadoras hacia las empresas distribuidoras de electricidad.  De acuerdo a un informe de la CDEEE, en el período Enero-Mayo 2015, las “EDEs”  han tenido un precio medio de compra de 12.73 c/kWh y un precio medio de venta de 17.68 c/kWh registrando un margen de distribución de 4.95 c/kWh equivalente a casi un 39% del precio de compra.   Las EDEs están hoy día en una situación que sería a la que aspira todo negocio: comprar más barato que lo que se vende.  La trampa aquí radica en que, ya alcanzado el estadío deseado, podría caerse en la tentación de aminorar los esfuerzos de fortalecer y transparentar la gestión de las empresas distribuidoras, e incluso caer en el craso error de olvidar por completo los esfuerzos de disminuir las pérdidas eléctricas y combatir el fraude eléctrico.

Trampa No. 2 Disminuir esfuerzos para asegurar el suministro eléctrico y la diversificación de la matriz
Con un ambiente de precios de petróleo favorable, parecería no necesario continuar dando las señales adecuadas para que el parque de generación se modernice, se renueve y diversifique los combustibles que utiliza.  Las empresas privadas requieren de incentivos mínimos para realizar sus inversiones. Estos incentivos vienen en función de la factibilidad del recupero de sus inversiones, típicamente ligados a certidumbre de sus ingresos a través de contratos de largo plazo de compra venta de electricidad, o PPAs por sus siglas en inglés.  La trampa en la cual evitar caer sería el dilatar las nuevas contrataciones del suministro de electricidad de las EDEs, cuya mayoría vence a mediados de 2016, en un intento de aprovechar los bajos precios actuales.  No solo debe continuarse con la esperada licitación, sino que deben seguirse los esfuerzos para lograr una mayor diversificación de las unidades del parque que pueden utilizar gas natural como combustible.  Preparémonos en tiempos de bonanza para poder enfrentar los tiempos de las vacas flacas.

Trampa No. 3: Desacelerar los proyectos renovables
Por último, nuestra isla es abundante en recursos renovables, más no así en combustibles fósiles. Situaciones coyunturales como la que vivimos, deben ser aprovechadas para reorganizar, balancear y tomar las medidas necesarias para continuar apuntalando nuestra matriz energética hacia la independencia energética. Debemos aunar esfuerzos para no caer en la última trampa que sería descontinuar los proyectos de energía renovables que tanto a nivel industrial como para ser integrados al sistema interconectado se han estado estudiando.  La mayoría de las instalaciones de energía renovable tienen vida útil superior a los 20 años.   ¿Qué tan factible es que se mantengan estos precios el petróleo por 5, 10 ó 15 años?.  Debemos encontrar innovadores esquemas para continuar apoyando la realización de estos proyectos aún con un petróleo entre 40-50 US$/Bbl.
En resumen, se hace difícil justificar inversiones, continuar esfuerzos tesoneros y/o alzar la vista hacia el largo plazo, en un momento o coyuntura como la actual, sin embargo, debemos asumir el reto de mirar más allá del corto plazo y las curvas de precio a futuro del próximo trimestre y tomar decisiones estratégicas para el largo plazo en beneficio de nuestras empresas, sectores productivos y el país en su conjunto. 


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