Si bien es cierto que
la dramática caída de casi un 60% del precio petróleo provee un respiro a la
economía dominicana, la República Dominicana debe estar atenta para evitar en cualquiera
de las tres trampas que acompañan este nuevo escenario de precios de la
energía.
El índice de precios del petróleo WTI (West
Texas Intermediate) ha bajado del máximo nivel registrado en 2014 de 105
US$/Bbl a su precio actual de 44.7 US$/Bbl.
A nivel país, esto tiene grandes consecuencias tanto a nivel macro como
para las economías de las empresas y hasta de los individuos y familias que
componen nuestra sociedad.
Sin embargo, más que describir estos efectos,
quisiera enfocar este espacio en describir tres trampas que deben ser evitadas
si queremos fortalecer la competitividad y sostenibilidad de los sectores
energéticos nacionales con una visión de largo plazo. Las tres trampas son:
Trampa No. 1: Distraer el foco en resolver el
problema eléctrico.
Los niveles de precio de los combustibles se
trasladan en menores precios de venta de las generadoras hacia las empresas
distribuidoras de electricidad. De
acuerdo a un informe de la CDEEE, en el período Enero-Mayo 2015, las “EDEs” han tenido un precio medio de compra de 12.73
c/kWh y un precio medio de venta de 17.68 c/kWh registrando un margen de
distribución de 4.95 c/kWh equivalente a casi un 39% del precio de compra. Las EDEs están hoy día en una situación que
sería a la que aspira todo negocio: comprar más barato que lo que se
vende. La trampa aquí radica en que, ya
alcanzado el estadío deseado, podría caerse en la tentación de aminorar los
esfuerzos de fortalecer y transparentar la gestión de las empresas
distribuidoras, e incluso caer en el craso error de olvidar por completo los
esfuerzos de disminuir las pérdidas eléctricas y combatir el fraude eléctrico.
Trampa No. 2 Disminuir esfuerzos para asegurar
el suministro eléctrico y la diversificación de la matriz
Con un ambiente de precios de petróleo favorable,
parecería no necesario continuar dando las señales adecuadas para que el parque
de generación se modernice, se renueve y diversifique los combustibles que
utiliza. Las empresas privadas requieren
de incentivos mínimos para realizar sus inversiones. Estos incentivos vienen en
función de la factibilidad del recupero de sus inversiones, típicamente ligados
a certidumbre de sus ingresos a través de contratos de largo plazo de compra
venta de electricidad, o PPAs por sus siglas en inglés. La trampa en la cual evitar caer sería el dilatar
las nuevas contrataciones del suministro de electricidad de las EDEs, cuya
mayoría vence a mediados de 2016, en un intento de aprovechar los bajos precios
actuales. No solo debe continuarse con
la esperada licitación, sino que deben seguirse los esfuerzos para lograr una
mayor diversificación de las unidades del parque que pueden utilizar gas
natural como combustible. Preparémonos
en tiempos de bonanza para poder enfrentar los tiempos de las vacas flacas.
Trampa No. 3: Desacelerar los proyectos
renovables
Por último, nuestra isla es abundante en
recursos renovables, más no así en combustibles fósiles. Situaciones
coyunturales como la que vivimos, deben ser aprovechadas para reorganizar,
balancear y tomar las medidas necesarias para continuar apuntalando nuestra matriz
energética hacia la independencia energética. Debemos aunar esfuerzos para no
caer en la última trampa que sería descontinuar los proyectos de energía
renovables que tanto a nivel industrial como para ser integrados al sistema
interconectado se han estado estudiando.
La mayoría de las instalaciones de energía renovable tienen vida útil
superior a los 20 años. ¿Qué tan factible
es que se mantengan estos precios el petróleo por 5, 10 ó 15 años?. Debemos encontrar innovadores esquemas para
continuar apoyando la realización de estos proyectos aún con un petróleo entre
40-50 US$/Bbl.
En resumen, se hace difícil justificar
inversiones, continuar esfuerzos tesoneros y/o alzar la vista hacia el largo
plazo, en un momento o coyuntura como la actual, sin embargo, debemos asumir el
reto de mirar más allá del corto plazo y las curvas de precio a futuro del
próximo trimestre y tomar decisiones estratégicas para el largo plazo en
beneficio de nuestras empresas, sectores productivos y el país en su conjunto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario